Elige una bodega
Debajo de un olivo milenario hay una mesa larga puesta, y detrás la viña. Así de sencillo es esto: no hay sala de catas ni mostrador. Se come y se bebe donde se cultiva, en la misma finca que esta familia trabaja desde 1810 y que ha pasado ya por más de cuatro generaciones —la actual la heredó en 2017 de su madre, Teresa Pereira Caldas de Vasconcellos, artista y profesora—. El vino, en su forma de ahora, es reciente y ha crecido deprisa: de dos mil a veinte mil botellas al año en cuatro años. Está a quince minutos de Penina y a cuarenta del Doña Filipa.




Fotografías cedidas por Morgado do Quintão y propiedad del establecimiento
tres vinos
Se come donde se cultiva. Un paseo por las viñas y después tres platos servidos en la mesa larga de la finca, cada uno con el vino de la casa que le corresponde. Sin carta, sin sala y sin prisa.
cuatro vinos
Se entra en la viña a media tarde, cuando el sol ya ha bajado, y se sale con cuatro vinos de la finca catados sobre la mesa de campo, con quesos y embutidos. Termina a las cinco y media.
al atardecer
Seis ostras por persona y el espumoso de la casa, al aire libre, mientras el sol se va por detrás de la viña. Hora y media, sin protocolo.
máximo diez personas
Empieza a las diez en el Mercado Municipal de Silves, escogiendo con el chef el producto del día. Sigue en su cocina, a su lado. Y al mediodía se almuerza lo que se ha hecho, con los vinos de la casa.
sólo en temporada alta
La misma mesa, ya de noche. Tres platos, tres vinos y las cepas alrededor. Sólo en temporada alta, así que no entra en el precio de nuestras estancias de invierno.
Se atiende en inglés y la bodega pide reservar con antelación. La finca no está totalmente adaptada a movilidad reducida y las experiencias transcurren por viña y olivar: si alguien del grupo lo necesita, díganoslo al reservar. El traslado desde el hotel se cotiza aparte y lo recomendamos siempre. Los vinos de la cata se compran en la propia finca, y la bodega organiza el envío.