Óbidos · Costa de Plata · Portugal
Es el último campo que diseñó Severiano Ballesteros, y para un golfista europeo eso basta. Un par 71 de 6.303 metros con su firma por todas partes: búnkeres grandes y muy blancos, agua abundante y greens de agrostis rápidos. La primera vuelta se juega asomada a la laguna de Óbidos, dentro de una reserva natural. Es la parte que se fotografía y también la que exige más decisiones: con Seve, el riesgo siempre estaba sobre la mesa. Desde 2017 acoge el Open de Portugal de forma continuada, lo que lo convierte en el campo de más nivel competitivo de la Costa de Plata. Y sin embargo se juega cómodo: no es el más largo de la zona y perdona más de lo que parece desde el tee. Está a menos de diez minutos de Bom Sucesso y a un cuarto de hora de Óbidos amurallada.
El último Seve. No hay muchos campos firmados por Ballesteros, y éste es el último. Para cualquier jugador europeo que creció viéndolo, jugarlo no es una ronda más: es el motivo del viaje.
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