Sotogrande Alto · Cádiz
Tiene cinco juegos de barras por hoyo, de 6.721 metros desde campeonato a poco más de cinco mil desde las de delante, y eso lo hace inusualmente cómodo para un grupo desigual. Las calles son anchas y los greens enormes, con estándar USGA y caídas suaves que no se ven a simple vista. Sólo cinco hoyos tienen agua en juego. Esa combinación —ancho de salida, dificultad en el green— es justo lo que se busca cuando se viaja en grupo: el hándicap alto no pierde bolas y el bajo se pelea con los putts. Lo diseñó Cabell B. Robinson, discípulo de Robert Trent Jones, sobre dos valles contiguos en la parte alta de Sotogrande. Y luego están las vistas. Desde arriba se ven a la vez el Mediterráneo, las colinas andaluzas y el Estrecho de Gibraltar, con África al otro lado. Pocos campos del catálogo tienen un fondo así.
El campo para el grupo desigual. Viajan cuatro y dos juegan mucho mejor que los otros dos. Aquí eso deja de ser un problema: cinco juegos de barras y calles anchas hacen que nadie pase la tarde buscando bolas mientras los demás esperan.
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